No me pidas el amor fuerte, encendido, el de los sacrificios dolorosos.
No lo siento.
No lo siento.
Me pareces tan dulce, tan suave, tan lánguida,
que tengo miedo de que un gesto trágico pueda asustarte,
y de que un beso demasiado ardoroso
queme tus labios diminutos
o manche la capa fina de tu frente.
No comments:
Post a Comment